CASM impulsa la recuperación de saberes ancestrales a través de escuelas de campo en comunidades garífunas en el departamento de Colón.

En el marco del proyecto Nuba Too, la Comisión de Acción Social Menonita (CASM) impulsa procesos de formación a través de escuelas de campo, una metodología que busca fortalecer y recuperar los conocimientos ancestrales de las comunidades, especialmente en prácticas agrícolas y de subsistencia.

El propósito de estas escuelas es enriquecer los saberes heredados de generación en generación, integrando conocimientos técnicos y metodológicos mediante el aprendizaje “de campesino a campesino”. Esta estrategia permite rescatar prácticas tradicionales que forman parte de la identidad cultural, al mismo tiempo que se fortalecen con nuevas técnicas sostenibles.

Recuperando prácticas ancestrales

En comunidades como Cusuna, Iriona, las y los participantes están retomando prácticas clave en el cultivo de yuca, como el manejo adecuado del suelo sin quema, el uso de fertilizantes orgánicos, el control de plagas mediante insumos naturales y la aplicación de abonos foliares.

Estas acciones no solo mejoran la producción, sino que también promueven una agricultura más sostenible, basada en el aprovechamiento de los recursos locales y el cuidado del medio ambiente.

“Estamos recuperando prácticas que nuestros padres y abuelos nos enseñaron, pero ahora con nuevas técnicas que nos ayudan a producir mejor”, comparte Dayton Rodríguez, participante de la escuela de campo.

Impacto en las comunidades

Uno de los principales cambios observados ha sido el entusiasmo de las y los participantes, quienes han redescubierto el valor de prácticas tradicionales que garantizan la sostenibilidad y la seguridad alimentaria.

El uso de abonos orgánicos elaborados con recursos disponibles en la comunidad ha permitido reducir la dependencia de insumos externos, promoviendo una producción más autónoma y amigable con el ambiente.

“Lo que aprendemos aquí nos ayuda a salir adelante y también a enseñar a otros en la comunidad”, agrega Sabino.

Aprender para el futuro

Las escuelas de campo también están generando espacios de aprendizaje intergeneracional. Personas adultas mayores, jóvenes y mujeres participan activamente, compartiendo experiencias y construyendo conocimiento colectivo.

Para Lucinda Mejía Castillo, de 66 años, este proceso representa una oportunidad para seguir aprendiendo y dejar un legado a las nuevas generaciones:

“Quiero seguir aprendiendo para enseñarles a mis nietos. La tierra es nuestra madre y de ella viene nuestro sustento”, expresa.

Lucinda también destaca la importancia de que más mujeres se integren a estos procesos, especialmente en contextos donde muchas son responsables del sustento familiar.

Hacia comunidades más sostenibles

A través de estas iniciativas, CASM contribuye al fortalecimiento de comunidades más resilientes, promoviendo prácticas agrícolas sostenibles, el cuidado del entorno y la autonomía alimentaria.

El proyecto Nuba Too demuestra que recuperar los saberes ancestrales no solo es preservar la cultura, sino también construir un futuro más sostenible y digno para las comunidades.

Este proyecto es ejecutado por CASM, con el financiamiento de Manos Unidas y la Junta de Castilla y León, aliados clave en el impulso de procesos de desarrollo comunitario sostenible.

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