Cuando una oportunidad cambia el rumbo de una vida: la historia de Belkis

Para muchas mujeres jóvenes, convertirse en madre a temprana edad significa pausar sueños, renunciar a estudios o aceptar que ciertas metas ya no serán posibles. Pero la historia de Belkis demuestra que, con acompañamiento, oportunidades y una red de apoyo, los caminos pueden transformarse.

Belkis llegó a la Comisión de Acción Social Menonita (CASM) a finales del año 2020. Fue contratada para apoyar en labores de aseo y mantenimiento en las oficinas. En ese momento tenía únicamente noveno grado aprobado y era madre soltera de un niño pequeño.

Aunque soñaba con salir adelante, estudiar parecía algo lejano.

“Yo no estaba segura de estudiar porque ya tenía mi bebé y para una madre sola es bien difícil querer estudiar y al mismo tiempo tener un hijo a cargo”, recuerda.

Sin embargo, durante esos años encontró algo que marcaría su vida: personas que creyeron en ella incluso antes de que ella misma creyera en sus capacidades.

Sus compañeros y compañeras de trabajo comenzaron a motivarla constantemente para que retomara sus estudios. Entre palabras de ánimo, apoyo emocional e incluso ayuda económica para transporte y materiales, Belkis empezó a construir un nuevo proyecto de vida.

“Muchas veces yo decía que me iba a quedar, pero siempre me inspiraban a seguir. Me decían que no dejara las cosas a medias.”

En 2024 tomó la decisión de finalizar su bachillerato en Ciencias y Humanidades bajo la modalidad a distancia, asistiendo a clases todos los sábados. Durante ese proceso enfrentó múltiples desafíos: estudiar mientras trabajaba, criar a su hijo y sostener emocionalmente el peso de una maternidad en solitario. Muchas veces llevaba a su niño a clases porque no tenía con quién dejarlo.

Aun así, nunca se rindió.

“Mi hijo es mi motor. Y también la institución, porque cada vez que ellos me apoyaban yo sentía que no podía quedarme estancada.”

En marzo de 2025 logró graduarse de secundaria, un paso que años atrás parecía imposible.

Pero la historia no terminó allí.

Gracias al acompañamiento de CASM y al apoyo brindado para postular al programa de becas, Belkis inició estudios universitarios en la carrera técnica de Gestión y Liderazgo de las MIPYMES.

Actualmente forma parte activa de procesos juveniles y fue seleccionada para representar el programa de becas a nivel centroamericano en Guatemala, una experiencia que jamás imaginó vivir.

“Jamás pensé que después de ser madre iba a estudiar en la universidad. La organización me abrió puertas y me hizo creer que sí podía.”

El camino tampoco ha sido fácil. Para continuar con sus estudios y cumplir con actividades de voluntariado y formación, Belkis tomó una de las decisiones más difíciles de su vida: dejar temporalmente a su hijo al cuidado de su madre.

“Ha sido difícil separarme de él porque nunca lo había hecho. Pero sé que esto es momentáneo y que estoy luchando para darle un mejor futuro.”

Hoy, a sus 28 años, Belkis no solo representa una historia de superación personal, sino también el impacto que puede tener una institución cuando apuesta por las personas y acompaña sus procesos de crecimiento.

Para ella, CASM significa “puertas abiertas y éxito”. Su mensaje para otras mujeres jóvenes es claro:

“Que sueñen y escuchen consejos. Muchas veces pensamos que no podemos, pero sí se puede cuando hay personas que creen en nosotras.”

La historia de Belkis es reflejo de que el desarrollo humano también comienza cuando alguien encuentra apoyo, confianza y oportunidades para transformar su vida.

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